Imagina. Pasas por delante de una ventana. Vas de paso, con prisa, pero de reojo alcanzas a notar en tu reflejo los pelos despeinados, la cara sucia y los ojos hinchados. Hasta parecía que llevabas un moco en la nariz, pero no puedes confirmar el dato porque la inercia te hace continuar camino.
Sigues adelante, pero… ¿puedes ignorar la sensación que ha quedado en ti?
Mi profesora, María Pineda (Mia Astral), suele decir que «una vez consciente no se puede ser indiferente». Este concepto se aplica tanto en psicología y autodesarrollo como en liderazgo y emprendimiento. Y nos obliga a asumir responsabilidad incluso cuando la decisión es no hacer nada.
Como diría Estela Reynolds, personaje muy conocido de la televisión española:
«¡Hala! Ya has abierto el cajón de mierda!»
Puedes ignorarlo, sí, pero eso no lo hace desaparecer ni evita las consecuencias.
El tema es, como ya venimos comentando, que ser consciente de tu inconsciencia es un primer paso, importantísimo, sí, pero no es que soluciones nada.
La cuestión es que realmente todo comienza cuando uno decide tomar o no tomar acción.
Las acciones pueden ser tantas y tan variadas como humanos pisan este planeta. Esto es lo que yo llamo YOIDAD, porque nos hace creadores de nuestra realidad al 100%, sin excusa alguna.
Perdona el atrevimiento y la provocación. Puede que en este momento no te guste tu vida o alguna de sus partes, pero eres 100% responsable.
Sí, escuece. Y por eso quiero matizar que ser responsable no es ser culpable.
Juguemos un rato con las palabras.
Según la RAE, responsable es poner atención y cuidado en lo que se hace y se dice.
Y aunque parezca tonto el desarrollo de la idea, tenme un poco de paciencia porque voy a arriesgarme e insistir con el juego de la RAE.
Atender: es aplicar voluntariamente el entendimiento
Cuidar:

Voluntad: facultad de decidir y ordenar tu propia conducta.
Entendimiento:

Espera, espera… ¿Entonces…?
¿Responsabilidad es aplicar voluntariamente la potencia del alma?
No insisto más, que siempre hay que jugar con el misterio. Pero te invito a leer lo que la RAE dice sobre la definición de «potencia», porque tiene ni más ni menos que once acepciones.
Entonces, sea como sea que estén hoy nuestras vidas. Seamos conscientes o inconscientes. Nos gusten los resultados o no. Queramos o no tomar acción al respecto:
«Estamos aplicando voluntariamente la capacidad de ejecución de nuestra alma.»
¡Guauuu! ¿No te parece?
No sé qué piensas al respecto. No sé si alguna vez te paraste a pensar en ello, pero te confieso que la primera vez que uní los puntos sentí vértigo.
Una gran RESPONSABILIDAD.
Así que sí, he abierto el «cajón de mierda» y lo he hecho de forma intencional. Y espero que, después de este paseo por las palabras me sigas de cerca, pues pretendo ir profundizando tanto como pueda desde el principio para que hagamos una bonita comunidad de almas aplicando voluntariamente su capacidad de vivir.
Por el momento dejaré que las palabras reposen. Pero, por si eres de los que quieren más, te dejo una batería de preguntas que quizá remueva un poco más el cajón.
Para quien quiera mover un poco más …
- ¿Qué parte de tu vida sabes que necesita atención y llevas tiempo fingiendo no ver?
- ¿Qué has descubierto sobre ti que ya no puedes ignorar?
- ¿Qué consecuencia estás viviendo hoy por una decisión que tomaste… o no tomaste?
- ¿Dónde estás confundiendo culpa con responsabilidad?
- ¿Qué acción sabes que deberías tomar y sigues posponiendo?
- ¿Qué excusa utilizas con más frecuencia para justificar esa inacción?
- Si aceptaras que eres 100% responsable de tu experiencia actual, ¿qué cambiaría en tu forma de mirar tu vida?
- ¿Qué parte de tu realidad estás creando activamente aunque no te guste reconocerlo?
- ¿Qué ocurriría si dejaras de esperar a sentirte preparadx para actuar?
- ¿Qué pequeño acto de responsabilidad podrías asumir hoy mismo?
¿Qué estás eligiendo crear exactamente ahora, mientras decides no elegir?
Bárbara
Creadora del Método ABC
(AstroBujoCons)
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Entender está bien.
Pero jugar… es otra cosa.
Y recuerda que el juego es real si tú lo haces real.


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